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jueves, 26 de febrero de 2015

Comparativa BMW M4 vs Lexus RC F (III): Comportamiento en circuito y conclusiones

Ponemos punto y final a la comparativa entre el Lexus RC F y el BMW M4 Coupé probándolos a fondo en un circuito de carreras. La mayor potencia del japonés y la implacable efectividad del alemán se presentan como las principales armas en esta batalla ¿Cuál es la mejor opción?

Llega el momento de enfrentar al Lexus RC F y al BMW M4 Coupé al examen más exigente de nuestra comparativa: el comportamiento en circuito. Tras dar unas vueltas de reconocimiento estamos listos para exprimir dos deportivos capaces de enamorar a cualquiera. Ante nosotros, el motor V8 más potente de la historia de Lexus y el último miembro de la saga más gloriosa de BMW M, frente a frente.

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Preparados en la recta, en cada uno de los coches seleccionamos el modo de conducción más agresivo y pisamos el acelerador a fondo. El rugido de los escapes se apodera de todo el trazado y el RC F sale catapultado hacia el horizonte dejando atrás al M4, que pierde la batalla, que no la guerra, en estos primeros metros.

El alemán es víctima de su propio ímpetu. Es tan salvaje que el control de tracción se esfuerza en mantener la caballería a raya, limitando la energía que llega a las ruedas. Con los controles desconectados la situación es más delicada aún y un pisotón al acelerador es sinónimo de una larga huella de goma en el asfalto. Encontrar el tacto adecuado para optimizar la aceleración desde parado es cuestión de práctica, aunque lo mejor es recurrir al Launch Control para lograr una efectividad máxima y batir a su contrincante sin miramientos.

El japonés carece de esta función Launch Control pero tampoco parece echarla en falta. El RC F saca partido a la entrega lineal y progresiva de la potencia proporcionada por su corazón atmosférico para ganar velocidad desde parado, mientras nuestra espalda se hunde en el respaldo del asiento de tipo backet. La distancia que saca en esos primeros metros se va difuminando a medida que ambos coches ganan velocidad. El M4 saca músculo.

Atacando las curvas, el Lexus muestra un claro subviraje y nos maravilla porque su carrocería apenas balancea. Uno podría pensar que se debe a que Lexus ha optado por una configuración muy rígida, pero en realidad tiene un tarado que ofrece un sensacional compromiso entre estabilidad y confort. El BMW presenta una suspensión firme en todo momento y un comportamiento neutro que da mucha confianza, incluso cuando la zaga se insinúa a las salidas de las curvas.

Para ganar en agilidad, ambos recurren a un diferencial trasero activo gestionado electrónicamente con el nombre de Torque Vectoring Differential -TVD- para el Lexus y Diferencial Active M para el BMW. Los dos sistemas funcionan con el mismo objetivo de repartir el par entre las dos ruedas traseras para mejorar la tracción.

La electrónica también se encarga de mantener todo en su sitio. El M4 ve cortada su respuesta si llevamos los sistemas de seguridad activados, muy intrusivos para conducción en circuito, pero puede ser muy delicado ir con ellos desactivados. El punto medio es el modo MDM -M Dynamic Mode- en el que los controles de estabilidad y tracción son más permisivos e intervienen sólo cuando las cosas se desmadran. En el caso del RC F los sistemas de ayuda actúan de manera menos evidente.

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El BMW es más radical, el Lexus más polivalente

El modelo alemán nos permite optar entre un cambio manual o uno automático. De toda la vida ha sido más lógico asociar un deportivo a una caja manual por sus sensaciones, efectividad y diversión. Pero algo está cambiando en los últimos tiempos y las transmisiones automáticas ya no son un elemento que lastra prestaciones y consumos.

El cambio automático DKG de doble embrague M con siete velocidades es todo un acierto y merece la pena desembolsar los 3.250 euros que cuesta porque hace que el modelo alemán sea un coche más rápido, más eficaz y más eficiente. En definitiva, el DKG hace del M4 un coche mejor. El comportamiento de esta caja es sublime y quien quiera jugar siempre puede recurrir a las levas tras el volante.

Por su parte, Lexus ha apostado por una transmisión automática de convertidor hidráulico de par y ocho marchas. El cambio del RC F es extremadamente suave y para tener un embrague simple es muy rápido, de los mejores, pero no llega al nivel de sofisticación del BMW notándose esta desventaja, sobre todo, en las reducciones.

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El campo de batalla de este enfrentamiento fue el circuito Kotarr

El cambio juega un papel importante en el japonés porque este V8 atmosférico necesita estar por encima de las 4.500 rpm para dar lo mejor de sí. El alemán hace valer el doble turbo de su motor de seis cilindros para procurar una respuesta inmediata casi a cualquier régimen, una potencia que se siente, que en todo momento parece estar ahí. El M4 te provoca, te incita, te susurra al oído ‘písale más ¡más!’.

El M4 Coupé es capaz de tomar las curvas a un ritmo endiablado y devorar las rectas en apenas un instante. Es un misil imparable, un deportivo que se encuentra como pez en el agua en cualquier circuito. El RC F es igual de divertido pero menos efectivo al verse penalizado por un peso notablemente mayor, unos 150 kg -según versión y equipamiento-.

A pesar de ese exceso de peso, los frenos del RC F firmados por Brembo sorprenden por su mordiente y por su resistencia al trabajo duro. Aún así, el M4 tiene ventaja con unos frenos carbocerámicos que aguantan todo lo que les echen. Infatigables, precisos y contundentes, las pinzas doradas con el logo M permiten apurar la frenada hasta límites insospechados. Hay que tener en cuenta que estos frenos cerámicos de carbono M forman parte del equipamiento opcional y es un extra muy costoso.

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Lexus deja de lado su fama en la fabricación de coches híbridos para hacer frente al desafío de plantarle cara a BMW M. Los japoneses han escrito sus propias reglas del juego, con un enfoque alejado de la tendencia actual en Europa impuesta, en parte, por las normativas y por el precio de los carburantes. Su apuesta es un deportivo rebosante de tecnología pero realizado a la vieja usanza con un rotundo motor V8 atmosférico y un cambio automático de concepción tradicional.

Si tuviéramos que valorar exclusivamente las capacidades en circuito, el BMW M4 Coupé sería el claro ganador de la comparativa. Los dos modelos son muy divertidos pero las prestaciones del RC F son inferiores en términos absolutos a las del implacable M4, que es más salvaje en todo momento, tiene un paso por curva frenético y es el más efectivo en circuito. El alemán no se anda con medias tintas y te recuerda en todo momento que una fiera frenética se agazapa bajo el capó, dispuesta a atacar en cualquier momento.

En la vida real, en el día a día, fuera de los circuitos, la elección se antoja mucho más complicada. El RC F es todo un Gran Turismo, un coupé deportivo con elevadas prestaciones y gran refinamiento que puede sacarnos una sonrisa en un circuito y brindar una gran comodidad en viajes largos. Lexus está en el buen camino para poner en jaque al que posiblemente sea el mejor deportivo de la categoría pero hay cosas que pulir. Definitivamente el deportivo japonés necesita una dieta. Y un cambio de doble embrague tampoco le vendría mal.

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El Lexus RC F hace gala de una personalidad única en su categoría, no sólo por su planteamiento sino también por su diseño, refinamiento, suavidad y exclusividad. Cronómetro en mano no es tan rápido como el M4 pero para muchos eso no será determinante: lo fundamental es que es muy rápido y muy divertido. Cada vez que te bajas del coche sólo estás pensado en volver a subirte en él.

Pero quien opta por las versiones más exigentes del RC y el Serie 4 lo hace en busca de las máximas prestaciones. Por eso, la balanza se inclina por el más contundente de los dos y ése es el BMW M4 Coupé. Al fin y al cabo, el M4 es el heredero de una de las sagas automovilísticas más reconocidas del mundo, nacida con el excepcional M3 E30. El fabricante alemán atesora 30 años de experiencia para perfeccionar un concepto, el de cómo se entiende la deportividad en la casa bávara. La balanza se inclina debido al peso de la experiencia.

Comparativa BMW M4 vs Lexus RC F

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lunes, 19 de enero de 2015

Comparativa: Fiat Panda 1.2 GLP contra Peugeot 108 1.2 VTi: consumo y economía (II)

Ponemos a prueba estos dos coches, cargados de adultos, en un viaje de ida y vuelta Madrid a Valencia. La velocidad no excede los 130 km/h. El Fiat Panda utiliza un combustible más económico (GLP), pero también tiene un pequeño consumo de gasolina. El Peugeot 108 usa un motor más eficiente, solo de gasolina.

Cuando a un motor pequeño se le pide un esfuerzo grande, el consumo aumenta lo suyo, proporcionalmente hablando. Por eso resulta interesante saber cuánto tragan nuestros protagonistas bien cargaditos, con cuatro adultos y los maleteros llenos. En los dos coches puse el limitador a 130 km/h.

En teoría, el 108 consume solo 4,3 l/100 km de gasolina, y el Panda 6,6 l/100 km de GLP

Mi recorrido de Madrid a Valencia (ida y regreso) incluye carretera secundaria, ya que atajo por la N-III entre Honrubia y Graja de Iniesta. También incluye desplazamientos por ciudad. Como el recorrido es de ida y vuelta, no se considera el efecto diferencia de altura, y resulta bastante representativo. En condiciones más suaves estos coches gastan un poco menos.

Ambos motores tienen la misma cilindrada, pero el Fiat da un poco menos de potencia (69 CV). En cambio, el 108 desarrolla más fuerza (82 CV) gracias a una carrera más larga de sus pistones. De hecho, durante gran parte de la prueba estaba convencido de que tenía turbocompresor, hasta que miré la ficha técnica, ¡responde muy bien a bajas revoluciones!

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Tablero de instrumentos del Peugeot 108

Ambos motores resultan ruidosos por la falta de aislamiento, y el 1.2 VTi del 108 es menos agradable por tener solo tres cilindros. El 1.2 FIRE del Panda hace un poco menos de ruido y desde luego vibra menos. Ninguno de los modelos probados tiene Stop&Start, por lo que la diferencia se aumenta un poco al ralentí.

Se nota que el 108 tiene más fuerza, porque en esta ruta hay que bajar de quinta a cuarta sí o sí en varias rampas, pero el francés aguanta mejor, tarda más en pedir reducción. La prueba de fuego es subir el viaducto de Buñol cargado, el Panda en 4ª a fondo consigue mantener los 100 km/h, y el 108 puede subir un poco más rápido.

Otro efecto curioso es que el motor Fiat es un poco más sensible a la utilización, es decir, que los consumos varían más en el recorrido de ida y de vuelta. Además, el depósito de GLP se gasta con más rapidez, como máximo entran 30,5 litros de gas. Se llena por 20 euros ¡o menos!

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Circulando solo con gas, habrá que visitar la gasolinera cada 300-400 kilómetros. Actualmente hay más de 400 estaciones de servicio que venden GLP. El depósito de gasolina dura más de 7.000 kilómetros si no dejamos que se agote el gas

La utilización de los coches es bastante similar, aunque no es totalmente exacta porque no reposté en las mismas gasolineras. De hecho, el primer depósito de gas del Panda se quedó seco a los 410 kilómetros de haber partido de Madrid, y usé gasolina durante 12 kilómetros más. Entraron 29,34 litros de gas y sale una media de 7,2 l/100 km.

Hice otros 78,4 kilómetros a gas, con una menor exigencia en velocidad, y el consumo bajó a 5,3 l/100 km. El Peugeot recorrió 502 kilómetros del tirón sin alcanzar la reserva, entraron 28,37 litros, y la media resultante es de 5,7 l/100 km. Curiosamente, el ordenador de a bordo marcó casi lo mismo, 5,6 l/100 km. Según el ordenador, quedaba gasolina para otros 74 km.

A la vuelta, el Panda agotó el depósito antes, a los 354 kilómetros, y realicé otros 20 km con gasolina hasta repostar. La transición de un combustible a otro es totalmente imperceptible, salvo el pitido que sale del tablero por agotamiento del tanque. Como unos 80-90 km antes, se enciende la reserva de gas, así que avisa con tiempo.

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Al Peugeot 108 le dura el depósito algo más de 500 kilómetros, y se llena por poco dinero, en reserva le entran unos 30 litros. Si se usa mucho en ciudad, gasta casi 7 l/100 km, como observamos en la prueba anterior del 108 de Motor.es

Es normal gastar más a la vuelta, porque no es lo mismo ir de la meseta hasta nivel del mar que al revés. Seguí conduciendo el 108 hasta que se encendió su reserva, a los 495 kilómetros. En ese momento quedan en el depósito 5 litros, y según el ordenador, 27 km más de autonomía. ¿A que algo no cuadra?

Efectivamente, el ordenador del 108, de origen Toyota, marca menos autonomía de la que el coche puede recorrer. De hecho, marca autonomía hasta el último momento, cuando llega a cero, y aún quedan 3 litros más en el depósito. Se hace así para que los amantes del riesgo no se queden tirados.

En el Fiat Panda, al ser una versión de gas, el ordenador de a bordo no informa ni de consumos ni de autonomía. Le pasó lo mismo al Ford C-MAX que analizamos en diciembre. Marca kilometraje parcial, velocidad media y tiempo de conducción, con dos memorias (A y B). ¿Y cómo saber entonces cuánto gas tenemos en el depósito?

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Tablero de instrumentos del Fiat Panda a GLP

Fijaos en la imagen del tablero del Panda, tiene dos medidores de combustible (GLP y gasolina), está todo integrado. En la consola central tiene un botón para conmutar voluntariamente a gasolina, pero no vamos a notar ninguna diferencia en prestaciones. El motor anda lo mismo con gas o con gasolina.

En el Peugeot 108, para cambiar los modos del ordenador, hay que meter la mano dentro del aro del volante, un detalle que odio profundamente. En el Panda se hace con un botón de una palanca lateral derecha, mucho más seguro. En defensa del 108 hay que decir que en la pantalla central se puede conocer el historial de consumo y los datos del ordenador de autonomía, consumo medio y consumo instantáneo.

El motor del 108 tenía menos de 3.000 km al recogerlo, el Panda más de 11.000 km

A la vuelta, el 108 se conformó con 6,1 l/100 km de gasolina, tanto reales como medidos por ordenador. Por su parte, el Panda necesitó 7,3 l/100 km de gas. Además, tenemos que considerar un consumo de gasolina unos 0,5 l/100 km, combinando 1.354 km "solo" con gas y otros 32 km a gasolina. En los arranques siempre pega un sorbo, y en marcha también, pero una miseria.

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El GLP es claramente más económico que la gasolina, y también más económico que un Diesel. El Panda es uno de los coches no-eléctricos más austeros del mercado español, solo le ganan los convertidos a gas natural comprimido (GNC)

Sí, el Peugeot ha consumido menos litros de combustible, pero ahora consideremos un precio por litro de 1,16 euros para la gasolina, y 0,67 euros para el GLP. El Panda ha necesitado 5,3 euros/100 km, y el 108 6,8 euros/100 km. Por lo tanto, el justo vencedor es el Panda con su "anticuado" motor.

Ahora mismo el GLP cuesta 0,59 euros/litro, saldría menos dinero aún

Pero eso no es todo. Según homologación, el Peugeot solo consume 4,3 l/100 km, pero la media real es 5,9 l/100 km, ¡es mucha diferencia! En cambio, el Panda anuncia 6,6 l/100 km, y la media resultante ha sido 7,1 l/100 km. Las homologaciones de GLP son mucho más realistas, especialmente en motores "anticuados".

Por lo tanto, mi veredicto está claro. Prefiero el motor Fiat, es más agradable de conducir, cuesta menos al bolsillo, y tiene un historial de fiabilidad muy conocido. Es preferible el motor del 108 si valoramos tener prestaciones mejores. No diré que lo prefiero por tener más autonomía, combinando ambos depósitos el Panda supera tranquilamente los 900 km.

NOTA: coste calculado con gasolina a 1,16€/l y GLP a 0,67 €/l y consumos reales. Condiciones de circulación similares, aunque el Panda se ha conducido más kilómetros.

Fiat Panda 1.2 GLP contra Peugeot 108 1.2 VTi